Días 1–3Estabilizar
Seguridad, hidratación, alimentación, descanso posible, cero alcohol, contacto diario y reducción de estímulos. No busques una explicación completa todavía.
Días 4–14Recuperar estructura
Horario de sueño, caminata o ejercicio gradual, trabajo por bloques pequeños, conversación limitada y registro de síntomas. Reserva momentos concretos para hablar del tema.
Semanas 3–6Procesar y decidir
Terapia individual o de pareja cuando sea segura, red social estable, revisión de acuerdos y decisiones basadas en conducta sostenida, no en promesas del momento.
Movimiento
Empieza con lo posible. Una caminata ya puede reducir ansiedad a corto plazo; la actividad regular favorece sueño y salud mental.
Sueño sin persecución
Mantén hora de levantarte, baja luz y pantallas antes de dormir, evita revisar pruebas en la cama y no conviertas cada mala noche en una catástrofe.
Conversaciones con límite
Hablar ayuda cuando organiza. Si cada charla termina en interrogatorio, insultos o madrugada sin dormir, pausa y trasládala a un horario o espacio terapéutico.
Expresión escrita
Divide una hoja en hechos, interpretaciones, emociones y necesidades. Esto separa lo comprobado de lo que la mente completa durante el shock.
Alimentación básica
No necesitas una dieta perfecta: regularidad, agua, alimentos tolerables y menos exceso de cafeína. El cuerpo desregulado intensifica la sensación de amenaza.
Contacto con la vida
Mantén una tarea, una persona y una actividad fuera del conflicto cada día. Recuperarte no es olvidar; es evitar que el hecho ocupe toda tu identidad.